El viaje de ida fue espectacular porque salimos de Barcelona muy nublado y lloviendo pero conforme íbamos avanzando se iban viendo rayos de sol. El paisaje precioso muy verde con la parte del Penedès y sus viñedos y muchos prados sembrados de grano, parecían alfombras de diferentes tonos de verde, pero no hay que olvidar la parte de los Monegros que parece un paisaje de otro planeta y también tiene su encanto.
Hay que dar un consejo y es que los asientos pares no tienen ventana y los impares si, en ésto tuvimos suerte nos tocó ventana, pero a otras personas que iban por primera vez no y la verdad es que es un palo no poder apreciar el encanto que tiene el viaje solamente mirando por la ventana.
Pensaba que se notarían más vibraciones al llegar a la máxima velocidad pero creo que podría haber llegado a 350 o 400 Km.hora y sin ningún esfuerzo añadido, en la foto que se ve la velocidad, está movida porque estaba lejos de la pantalla y mi zoom no es muy bueno. Solamente cuando pasó por una estación que no pude descubrir cual era porque lo que queda más cerca pasa sin apreciar nada.
Al ser un trayecto directo no paró en Tarragona y en Lleida y Zaragoza ni entró porque queda la vía principal lejos de las ciudades.